Cualquier esfuerzo por ser ecológico es bueno, ¿verdad? Una reciente encuesta de Lab42 acerca del estado del mercado de la energía indica que alrededor del 25% de los consumidores texanos desearían tener más opciones de energía ecológica. Hacer cosas buenas por el medio ambiente, como contratar un proveedor de energía ecológico, se ve excelente en el papel. La verdad, sin embargo, es mucho más complicada.

Para quienes recién comienzan, si contrató un plan de energía 100% ecológica, en realidad no está usando energía 100% ecológica. De modo que cuando enciende su lavaplatos o las luces, no se alimentan de energía solar y eólica totalmente, sino también de una combinación de gas, petróleo y carbón.

Cómo comenzó el fiasco de la energía ecológica

En la mayoría de los mercados desregulados, el estado exige que cierta porción de la electricidad consumida debe ser compensada mediante la compra de Créditos de energía renovable (Renewable Energy Credits, REC). Los REC representan 1 mWh de electricidad producido a partir de fuentes de energía renovable y les permiten a las empresas alcanzar las metas de energía renovable y apoyar la generación de más proyectos de energía renovable. Para verlo desde otra perspectiva, 1 mWh proporciona suficiente energía para alimentar 330 hogares durante una hora. En Texas, el estado exige 12.1%.

Existen reglas estrictas relacionadas con la compra y venta de estos REC obligatorios y exigen que los REC tengan cierta edad (no superior a 3 años), sean de determinada tecnología (eólica o solar), de una geografía en particular (dentro del estado o de un estado adyacente), y en la mayoría de los casos, deben poder rastrearse.

Sin embargo, cuando se trata de REC opcionales, las líneas son borrosas. Los REC opcionales no tienen las mismas restricciones de los REC obligatorios. La empresa elige comprar estos REC así que pueden elegir comprar algunos que sean menos ideales (más de 10 años de edad, generados en California y vendidos a los texanos, o creados a partir de otras fuentes como el gas metano de los vertederos o de las heces de las aves. Si, así es: heces de aves.

A pesar de las buenas intenciones, esto se ha convertido en un instrumento de bajo costo de los minoristas para hacerles creer a los consumidores que están obteniendo energía proveniente totalmente de fuentes renovables, y a la vez, se la venden con sobreprecios. Dado que no existen reglas que rijan estos REC opcionales, el sector de la energía está inundado de empresas que se promocionan como proveedores de energía ecológica, y aplican márgenes de 20% o más sobre sus costos, con REC baratos que representan menos del uno por ciento de su costo total.

Por ejemplo, REC baratos de energía eólica pueden comprarse por USD 0.14-USD 0.20. Esto significa que el cliente residencial promedio puede comprar un producto “100%” eólico que solo le cuesta al REP USD 1.40-USD 2.00 por año para proveerlo (aunque el cliente pagará un margen significativamente más alto).

Declaraciones confusas

El problema con esta modalidad confusa de comercialización es que los consumidores creen que abastecen sus hogares con energía renovable proveniente de Texas, de parte de su proveedor de energía, cuando, de hecho, la historia puede ser muy diferente. Esto no significa que los REP no deberían comprar REC, sino que deberían ser transparentes acerca de sus prácticas comerciales.

Otra forma de proveer energía ecológica a los consumidores es darles información sobre en qué momento hay más energía ecológica alimentando la red. Cuando los consumidores contratan un REP que comercializa fuentes de energía ecológica, deberían también recibir avisos cuando la red está “alta” en electricidad generada por medios ecológicos. Por ejemplo, en un día ventoso, se genera una gran cantidad de energía eólica.

Griddy, un proveedor de energía inteligente utiliza su aplicación intuitiva para ayudar a los consumidores a tomar decisiones sobre cuándo consumir electricidad. La aplicación se pondrá de color verde y les avisará a los usuarios cuando los costos de energía bajen, lo que corresponderá al momento de mayor disponibilidad de energía renovable. Esto les brindará a los usuarios la posibilidad de elegir usar energía de bajo costo, más ecológica.

Alentar a los consumidores a modificar su consumo de energía a momentos en que el suministro de electricidad renovable es alto hace más que solo colocar más dinero en la energía ecológica, ayuda a elevar la demanda de ella, y por lo tanto, alienta a otros a que se sumen. Esta táctica no solo demuestra un compromiso con la transparencia y la educación de los consumidores, sino también les brinda herramientas a los consumidores avezados para que asuman el control de su consumo de energía.

Una buena analogía para esto es el estado del tiempo: la gente se levanta todas las mañanas y consulta el estado del tiempo para planear su día en base a ello. Imaginamos un mundo donde la gente pueda con la misma facilidad consultar la cantidad de energía renovable de la red y planificar sus tareas de uso intensivo de energía en función de esto. Cuanta más información tienen los consumidores, mejores decisiones pueden tomar.

Con este nuevo modelo, los consumidores de energía de Texas pueden elegir qué clases de energía usan para tareas de alto consumo, como lavar la ropa o encender el lavaplatos. Un electrón, como se lo llame, hará el mismo trabajo, pero el punto es darles a los consumidores más control sobre el costo y el origen de su energía.